“Procuremos olvidar lo que traído a la memoria nos entristece.”
— Séneca
Recordar y olvidar es parte de la vida misma ¿Quién
no ha olvidado algo alguna vez en su vida? Pero, entre los
adultos mayores, la pregunta cobra otro matiz. Saber si sus
problemas de memoria se deben a alguna causa médica o si
es algo normal para la edad, es una prioridad. Para determinarlo
debemos hacer algunas precisiones.
La demencia es el deterioro progresivo de las facultades
mentales que hace que la persona pierda la capacidad de
recordar, aprender y adaptarse a las situaciones nuevas o
diarias. Aquellas actividades como pagar las cuentas, sumar
o restar números, viajar solo, manejar el auto o preparar
la comida, por mencionar algunas, se hacen cada vez más
difíciles de realizar. Los cambios de comportamiento y el
aislamiento de reuniones sociales son también frecuentes.
A medida que vamos envejeciendo, el cuerpo pierde su
elasticidad física y también su agilidad mental. Por ejemplo, se
hace más difícil recordar los números telefónicos o aprender
nuevos programas de computación. Cuando estas dificultades
impiden desenvolvernos en nuestra vida diaria o notamos
un deterioro acentuado en la memoria tenemos que buscar
ayuda en un centro especializado. Este es el paso crucial
que debemos dar. La detección y el tratamiento temprano
equivalen a un mejor pronóstico cuando hablamos de salud.
La enfermedad de Alzheimer, descrita en 1906 por
el psiquiatra alemán Alois Alzheimer, es sin duda la causa
más frecuente de demencia. Este trastorno habitualmente
diagnosticado en personas mayores de 65 años, es una
enfermedad cerebral que ataca principalmente a las neuronas
que se encuentran en la circunvolución del hipocampo,
que
es el área de la memoria en el cerebro.
Su mayor factor de riesgo es la edad. Es decir que a
mayor edad de la persona habrá mayor riesgo de padecer este
mal. En algunos casos raros las personas pueden desarrollar
Alzheimer en la tercera o cuarta década de la vida. Se sabe
que esto está relacionado a mutaciones genéticas.
Por otro lado se estima que para el año 2050 la población
por encima de los 60 años en los Estados Unidos se
incrementará en un 16%. Y dado que este mal está creciendo
de manera exponencial en este país, se calcula que para ese
mismo año los afectados con la enfermedad de Alzheimer
entre los latinos se incrementarán en 6 veces el valor actual.
Pero no es cosa del azar que la comunidad latina sea bastante
propensa a padecer este trastorno. Ya que aparte de la
edad, existen otros factores de riesgo importantes como son
las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la hipercolesterolemia
y la diabetes, todas estas en franco incremento
dentro de la comunidad latina en los Estados Unidos.
Finalmente, no olvidemos que el ejercicio físico
y la “gimnasia mental” es fundamental para reducir los
factores de riesgo y evitar esta enfermedad. Caminar
regularmente, leer un libro, conversar con las amistades y
una alimentación responsable puede marcar la diferencia
entre la salud y la demencia. Para los que lidiamos
diariamente con este problema nunca será más cierta la
frase “mente sana en cuerpo sano.”
— Agustin Manyari, M.D.
Multicultural Program,
NYU Aging & Dementia Research Center
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